Real Consejo de las Ordenes Militares. Siglos XIX - XX

Actuación de las Ordenes Militares desde el siglo XIX hasta nuestros dias

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El período que abarca desde el siglo XIX hasta nuestros días nos encontramos que las Ordenes Militares, son declaradas por tres veces a extinguir, y otras tantas resurgirán de sus cenizas.

En 1812 las Cortes de Cádiz, legalizaron la incorporación al Estado, de los bienes de las Comunidades Religiosas y de Ordenes Militares extinguidas por el Rey José Bonaparte, pero a llegar al trono el Rey Don Fernando VII, las restaura de nuevo.

Las leyes de desamortización (1835-1841) de Mendizábal, suprimen, todas los bienes raíces de la Iglesia, por lo cual se rompen las relaciones con la Santa Sede. En el Reinado de S. M. Isabel II, al restablecerse las relaciones, y mediante un Concordato se concentran por medio de una permuta, las jurisdicciones que le quedaban a las Ordenes Militares en el Priorato de las Ordenes Militares, en la Provincia de Ciudad Real que se denominó Coto Redondo.

La primera república declara por decreto de 9 de mayo de 1873, la segunda extinción de las Ordenes, y con la venida de S.M. el Rey Don Alfonso XII, se restauran de nuevo y se lleva a cabo la realización del Priorato.

Especial relevancia da a las Ordenes Militares S.M. el Rey Don Alfonso XIII, que honraba con su asistencia a los actos que celebran las Ordenes, y sobre su uniforme siempre llevaba las veneras de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa que como Gran Maestre que era le correspondía, como prueba de ello conservamos el uniforme de las ordenes que llevó al baile de Palacio el día de su casamiento.

Para la les reserva un recuerdo especial, ya que dispone el 12 de abril de 1915, que la Orden use en sus hábitos la cruz primitiva negra flordelisada, llevando en el centro la cruz roja llana de San Jorge.

La segunda república, por decreto de 29 de abril de 1931, provoca la tercera extinción si bien por otro decreto de 5 de agosto del mismo año, se dispone que pueden seguir ejerciendo con carácter de asociación.

La ausencia de la Monarquía en España es causa de que no puedan admitirse caballeros en la Ordenes Militares, y por este motivo están de nuevo al borde de la extinción por falta de renovación natural.

Con la subida al trono de S. M el Rey D. Juan Carlos I, y bajo el impulso y dirección de S.A.R. el Conde de Barcelona como Decano Presidente del Real Consejo de Ordenes Militares, estas cobran nueva vida y proyección para el futuro. Se acogen de nuevo como corporaciones asociativas e inscritas en el Ministerio del Interior, y de conformidad con la legislación vigente, se le conceden nuevos estatutos.

Se mantienen los fines históricos desde su fundación como son la Santificación Personal, el Culto Divino y la Defensa de la Fe y se le añaden dos más por indicación del obispo de Ciudad Real y Prior de las ordenes Militares Monseñor Don Rafael Torija de la Fuente, y que son el Benéfico Social y el Histórico Cultural.

Comienza de nuevo la admisión y Cruzamiento de nuevos Caballeros, y se empiezan a revivir los actos y Ceremonias Religiosas.

El 23 de diciembre de 1986, continuando con la tradición de pertenecer a la orden de Santiago los primogénitos a la Corona, es armado Caballero en dicha Orden S.A.R. el Príncipe de Asturias. En la Capilla del Palacio Real tiene lugar el Cruzamiento y la Profesión.

En estos últimos años se han renaudado la asistencia a las celebraciones del Corpus Christi en Ciudad Real y en Sevilla, así como la tradicional ofrenda al Apóstol Santiago, en la ciudad Compostelana. También se iniciaron otras de carácter extraordinario todas ellas presididas por S.A.R. el Conde de Barcelona, de tan grato recuerdo para todos los Caballeros, entre las que destacamos las siguientes:

En noviembre de 1987, se celebra con gran solemnidad y participación, el octavo centenario de la incorporación de la al Císter.

En junio de 1988, y con motivo de los 770 años de la nueva denominación de la Orden de Alcántara, se inaugura la restauración de la Iglesia de la Concepción Real de Alcántara del Sacro y Real Convento, y tras la solemne ceremonia Religiosa se efectúan profesiones de caballeros Alcantarinos.

En octubre de 1989, se celebran en la Ciudad de Valencia, y en la villa de Montesa, los actos de conmemoración del VII centenario de la fundación de la villa de Montesa, donde se cruzan nuevos Caballeros Montesianos.

El 9 de junio de 1990, en el Monasterio de Uclés, se celebra el octavo centenario de la donación del Castillo y villa de Uclés a la Orden de Santiago, y se efectúa un Cruzamiento de Caballeros Santiaguistas, al que asiste por primera vez a un Capítulo S.A.R el Principie de Asturias, como Comendador Mayor de Castilla. De este acto recordamos con emoción las palabras que S.A.R. el Principie Don Felipe nos dirigió, en la que exhorta a sus hermanos Caballeros “A cumplir fielmente sus votos para el bien de la Patria, de las Ordenes y de los Españoles y muy especialmente con miras a dos retos que hoy hemos de tener muy presentes y que nunca nos han sido ajenos; Europa y la América del siglo XXI, quinientos años después de su descubrimiento. Las Ordenes que protegieron y albergaron a los peregrinos del Camino de Santiago y cuya presencia en el Continente Americano es de todos conocida, no debe quedar fuera de esos dos objetivos.”

Al producirse el fallecimiento de S.A.R. el Conde de Barcelona el día 1 de abril de 1993, S.M. El Rey Don Juan Carlos I nombra Presidente del Real Consejo a S.A.R. el Serenísimo Señor Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, Infante de España, y Comendador Mayor de Alcántara, el cual representa a S.M. el Rey en el funeral por el Augusto Señor Conde de Barcelona que se celebra en la Catedral Prioral de Ciudad Real y cuya Eucaristía la preside Nuestro obispo Prior Don Rafael Torija de la Fuente, a la cual asisten un centenar de Caballeros.

El Real Consejo ha sido recibido en Audiencia  por Su Majestad El Rey en diferentes ocasiones, en todas ellas su Presidente S.A.R. El Infante Don Carlos ha expresado el enorme agradecimiento del Consejo, haciéndole llegar el profundo sentimiento de respeto, lealtad y servicio a la Corona de España de los Caballeros de las Ordenes Militares.

El 22 de Abril de 2002,  S. M. El Rey  Don Juan Carlos I, Gran Maestre de las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, presidió en el Palacio Real de Madrid, la sesión del Real Consejo.

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