Orden de Alcantara. Reseñas Históricas.

Del peral a la cruz flordelisada

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Blasón de la Orden de San Julián del Pereiro
Blasón de la Orden de San Julián del Pereiro

Los orígenes de la Orden de Alcántara, según el cronista del siglo XVII y Prior de Alcántara Alonso de Torres y Tapia, tienen sus días fechados en 1156 por grupo de caballeros de Salamanca, a cuyo frente estaba don Suero Fernández Barrientos, estableciéndose cerca de un pequeña Iglesia en el Pereiro, a orillas del Río Coa, con devoción a San Julián, adoptando el nombre de Orden de San Julián del Pereiro y  tomando como blasón un peral silvestre con las raíces descubiertas y sin hojas sobre campo de oro.

Es muy probable que los freiles de San Julián se cambiaran de una comunidad monástica a una orden militar entre los siete años que median entre las bulas de los Papas Alejandro III (1176) y Lucio III (1183). La posterior bula de Lucio III (año 1183), concedida a Gómez y a su comunidad de San Julián del Pereiro, refleja una apreciable evolución institucional en el mencionado grupo. Dicha bula, además de reconocer su vocación religioso-militar por las circunstancias vividas en el reino leonés, introdujo a los freires en el orden monástico benedictino.

La Orden de San Julián también se extendió a territorios castellanos como Trujillo y según Corral Val, parece cierto que en 1188 las cofradías militares del Pereiro en León y de Trujillo en Castilla constituían una sola milicia bajo dos denominaciones en los mencionados reinos. Ambas tienen el mismo Gran Maestre, D. Gómez Fernández Barrientos y se llevan la regla del Cister.

Mapa de la transierra leonesa, con algunos de sus castillos, fortalezas y principales vias de comunicación en el S. XII

Luis de mármol, en La Crónica General de la O. de Alcántara nos aclara: “En la Era de 1226 (1188) fue don Gómez a besar la mano del rey don Alonso de Castilla y hacerle saber, cómo ya tenía en Truxillo fundado el convento de su Orden, y suplicarle se sirviese de mandarle señalar renta o hacienda fixa con que poder sustentarse; oyole con gusto por el grande que recibía de tener en su reyno Orden tan lustrosa, y caballeros de tanto valor y de quien esperaba le habían de servir con grande lealtad, y luego les hizo merced de la villa de Ronda, término de Montalván, Reyno de Toledo, como consta en el privilegio… Luego como el rey don Alonso de Castilla mandó dar su privilegio de la donación de Ronda al maestre don Gómez y a su convento de Truxillo, tomaron la posesión y trataron de poblar la villa: sobre la división de los términos parece que hubo alguna diferencia con los caballeros del Templo y convento de Montalván… Suplicole se sirviese de confirmar a su convento de Truxillo la merced y donación de Ronda…”

Blasón de la Orden de San Julián del Pereiro un peral silvestre con las raíces descubiertas y sin hojas sobre campo de oro

El 17 de enero de 1214 Alfonso IX toma Alcántara, y en mayo de 1217 concedió la villa y la fortaleza de Alcántara  a la Orden de Calatrava para que allí sus freires fundaran un convento con su maestre para servir al rey y hacer la guerra a los sarracenos. Sin embargo, los freires calatravos decidieron suscribir en 1218 un acuerdo con la leonesa orden de San Julián del Pereiro, a la que cedían todas las posesiones calatravas en el reino de León, para que instalaran en Alcántara su convento central y cumplieran las funciones que el rey leonés había encomendado a la orden de Calatrava.
-Los freires del Pereiro se comprometieron a recibir la visita y acatar la obediencia del maestre de Calatrava, según la orden del Císter.

  • Acordaron que no debían ser obligados a recibir un monje cisterciense como prior si no lo deseaban, como era el caso de Calatrava, sino que podían elegirlo de su propia casa, de la orden de Calatrava o de sus filiales.
  • La orden de Calatrava, a cambio de esta supeditación en algunos aspectos de los freires del Pereiro, cedía a éstos Alcántara y todas sus posesiones, escrituras, privilegios y bienes muebles en el reino de León y reconocía al maestre del Pereiro el derecho a ser llamado, cuando el maestre calatravo muriera o fuera depuesto, para elegir nuevo maestre.
  • Por último, en el acuerdo se prohibía al maestre de Calatrava el derecho de enajenar o transferir cualquier bien de la orden del Pereiro sin el consentimiento de la misma, pero si así la hiciese, el rey de León tenía la facultad de reparar dicha enajenación.

Desde entonces la orden pasó a denominarse del Orden del Pereiro y Alcántara, y adoptaron como emblema el peral con las trabas y acolada la cruz flordelisada. Este titulo (el de maestre del Pereiro y de Alcántara) tyuieron algunos de sus successores, hasta que la Yglesia de Sant Julián del Pereyro con sus términos fue hecha Encomienda y los Maestres se quedaron con solo el título de Alcántara.

Pero no es hasta 1411 cuando por Bula de Benedicto XIII al Maestre y a todos los freires de la Orden de Alcántara, por la que concede a petición de estos, suprimir la capucha de los escapularios y sustituirla por el signo de la cruz flordelisada (de paño y de color verde) colocado en la parte pectoral izquierda del hábito.

Bibliografía:

Torres y Tapia, A. de. Crónica de la orden de Alcántara, 2 vols. Madrid 1763. Publicada
en ese año pero escrita ya por su autor —prior de la orden de Alcántara- 1622
Luis Corral Val, LA FILIACIÓN CISTERCIENSE DE LA ORDEN DEL PEREIRO-ALCÁNTARA DESDE SUS ORÍGENES HASTA EL SIGLO XVI.
Luis de Mármol, Crónica General de la Orden de Alcántara
Bulario de Alcántara pp. 187-188
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