Reseñas históricas Archives - Página 2 de 2 - Órdenes de Caballería de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa

Las Ordenes Militares en la Guerra de Granada

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En los diez años que dura la contienda, las Ordenes Militares Castellanas de Santiago Calatrava y Alcántara, y la Aragonesa de Montesa, participan de una forma directa y eficaz, tal como nos muestran las crónicas de la época.

Los ejemplos de valor y dotes de mando, los tenemos en las figuras de sus Maestres, como el de Calatrava Frey Don Rodrigo Téllez Girón, que muere en el sitio de Loja, o el de Santiago, Frey Don Alonso de Cárdenas, que toma el mando de la expedición a Málaga, (Acción del barranco de la Axarquía),  y el de Alcántara que el mismo Rey Don Fernando le pone al frente de la mitad del Ejército en el sitio de Loja.

Hipólito Samper, nos relata la participación de Montesa en las conquistas de Mojácar, Vélez Rubio, Vélez. Blanco, y demás pueblos de Almería, donde el noveno Maestre Frey Don Felipe de Aragón, hijo del príncipe Don Carlos de Viana y por tanto primo del mismo Rey, va al frente de su orden, donde pelean con arrojo y bravura, y en el sitio de una de las plazas más críticas y de las mejor fortificadas como era Baza, muere de un arcabuzazo el 10 de julio de 1488.

Con la toma definitiva de Granada, cuyo quinto centenario se conmemoró el pasado 2 de enero de 1993, culminaron las gestas militares, que las Ordenes de Caballería como tales, desempeñaron en la historia de España en su lucha contra el Islam.

Unidad de España

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Al unirse las Coronas de Aragón y de Castilla, con el matrimonio de los Reyes Católicos, las luchas internas que se produjeron en Castilla con motivo de la sucesión a la Corona, continuaron por la ambición de poder que mantenían las principales casas de la Nobleza.

Territorios de las órdenes militares de los reinos ibéricos hacia finales del siglo XV
Territorios de las órdenes militares de los reinos ibéricos hacia finales del siglo XV

Con una política adecuada y mano férrea la Reina Doña Isabel consiguió un efectivo sometimiento de la Nobleza. Por otra parte, con la paz con Portugal que culminan los Reyes, se alcanza sobre los Estados de las Coronas Castilla y Aragón una paz real y verdadera, mientras que en el Sultanato de Granada existían luchas intestinas entre los Abencerrajes y los Zegríes.

La toma de la ciudad de Zahara que efectúan los musulmanes en diciembre de 1481, y la posterior revancha que realiza el Marqués de Cádiz, conquistando Alhama, en pleno corazón de Granada, el 22 de febrero de 1482, marcan el inicio de lo que fueron las guerras de Granada, que tuvieron una duración de lo años.

Conscientes y decididos los Reyes, a terminar con la Reconquista de la península, y precavidos de que fundamentalmente iba a ser una guerra de sitios, debido a la naturaleza del terreno, acometen una reforma sustancial en los sistemas y tácticas de guerra, dando lugar al nacimiento de un Ejército Moderno.

Para ello se toman las siguientes acciones:

  • – Dan especial importancia en el empleo de la Artillería, adquiriendo material de guerra, importando cañones y artilleros principalmente italianos.
  • – Crean una administración militar que permita la supervivencia de un Ejército de 70.000 hombres, en terreno limitado. Esto se traduce en una verdadera organización del apoyo logística, la cual se activa cuando se inicia una nueva campaña o fase de la guerra.

En esta organización destacan:

  • – Fabricación y adquisición de pólvoras y municiones.
  • – Creación de una Sanidad Militar, con hospitales de campaña
  • – Organización de un sistema de transportes para el abastecimiento y aprovisionamiento desde Castilla la Mancha y Extremadura.

La experiencia de la guerra, y la nueva concepción del Estado, que mantienen los Reyes Católicos, traen como consecuencia, la aparición de un Ejército único y profesional, lo cual da origen al declive en el plano militar de las Ordenes de Caballería, y será en las guerras de Granada donde estas Ordenes como tales tienen la misión de combatir en un primer plano.

Nacimiento de las Ordenes Militares

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Con el Tratado EN ALABANZA DE LA NUEVA MILICIA, que compone San Bernardo sobre 1136, a instancias del primer Gran Maestre de la Orden del Temple, Hugo de Payens, queda consagrado el concepto del monje guerrero, lo cual da origen a que muchos caballeros ingresen en esta milicia. Esta nueva orden Militar, así organizada, es aprobada por el Papa Eugenio III en 1139.

Estas primeras congregaciones de monjes soldados aparecen en Palestina, con el fervor de las primeras Cruzadas de Oriente. Cuando los Papas dan carácter de Cruzada a las guerras hispánicas contra el Islam, y debido al espíritu colonizador que el Císter induce a sus monjes, acuden a la península las ordenes Militares de Caballería del Temple, la del Santo Sepulcro y la de San Juan de Jerusalén, que combaten de forma eficaz, por cuyo motivo son recompensadas por los Reyes con grandes donaciones territoriales.

Organización de la Caballería

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Los Caballeros de las cuatro Ordenes Militares españolas, no solo fueron monjes, sino también soldados, por tanto será necesario estudiar la composición de los ejércitos de la edad media, donde los Estados Feudales se caracterizan por disponer de unas fuerzas armadas, articuladas de forma un tanto anárquica.

Los feudos estaban obligados a acudir con su gente de armas y prestar servicio a la Corona, cuando el peligro de la amenaza así lo requería. Así se formaban las huestes o ejércitos cuyo mando lo ostentaba el Rey, que era asesorado por un consejo de guerra que se formaba.

Estaba penado la no asistencia al toque de asamblea, pero la realidad demostraba que las ausencias eran cosa frecuente.

De otra parte con la falta de cohesión que disponían las tropas, la eficacia resultaba mermada para una acción de conjunto.

El General de caballería Don Joaquín de Sotto, en su libro «Síntesis de la Caballería Española», sostiene, que las ausencias al combate, desaparecen cuando el sistema feudal pudo mejorar su inicial estructura militar, pero sobre todo cuando el Orden de Caballería adquirió una especie de alma colectiva forjada en la virtud, el valor, y en la lealtad a la causa común.

La Caballería era el arma por excelencia, y la forma de medir el poderío militar de un Estado, era simplemente contando el número de lanzas.

Existían dos clases de lanza:

  • – La lanza castellana, que normalmente era un guerrero a caballo con su lanza embrazada.
  • – La lanza fornida o completa, mucho más potente ya que contaba con un núcleo de combatientes de estructura variable, siendo la más frecuente la de un caballero, un escudero, dos arqueros o ballesteros, y un paje. Todos ellos disponían de caballos, si bien solo combatían montados el caballero y el escudero.

Reseñas históricas

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Forzosamente hemos de comenzar rememorando las causas del nacimiento de estas Congregaciones Religiosas que se transformaron durante el medievo en Europa, en Ordenes Militares, y que como muy bien nos dice el ilustre tratadista militar Conde de Clonard, fueron el principio y fundamento de la Caballería, y contribuyeron poderosamente a contener al Islam, que trataba de comprimir a Europa por Oriente y por Occidente.

CLUNY

Durante la Edad Media, se producen dos grandes reformas en las Ordenes Monásticas Benedictinas y estas son la reforma Cluniacense, y a la posterior reforma Cisterciense.

La nueva regla del Monasterio que fundó el abad Bernon el 11 de septiembre del año del Señor del 910, bajo los auspicios del Duque de Aquitania, y en la pequeña aldea de Cluny, no tenía en principio nada original, ya que se trataba de establecer en todo su rigor, la vieja regla de San Benito. Como principal innovación tratan de cambiar el equilibrio que tenía el monje, mediante el ORA ET LABORA, es decir la oración y el trabajo, imponiendo en su lugar, el silencio y la solemnidad en los cantos litúrgicos.

El cultivo del campo, se encomendará a colonos y siervos, y si bien el trabajo intelectual subsiste, la regla no lo recomienda de forma especial, dejando bien claro que el ideal monástico se obtiene buscando la perfección evangélica en la huida del mundo.

Hasta la llegada de esta reforma, no existía ningún tipo de coordinación en el desarrollo monástico, y cada Monasterio interpretaba las reglas a su modo. Será a partir de ahora cuando Cluny impondrá una vigilancia estricta sobre las demás fundaciones, y su Abad será frecuente visitador de los Monasterios de su influencia.

Otra faceta nueva que se introduce es la independencia monástica, para lo cual solo la Santa Sede, puede intervenir en los destinos de la Orden, sin injerencias de ningún tipo, ya sean de los Obispos de las diócesis, o del Estado.

Ha nacido por tanto una Orden Religiosa, que es la primera en la vida de la Iglesia. El desarrollo que adquiere por los reinos cristianos, es enorme, a lo cual contribuyen la gran capacidad organizativa de los primeros abades, el gran atractivo que suponía la no injerencia de poderes laicos, el apoyo de la Santa Sede, y el gozar de una situación estratégica en el mismo corazón de Europa.

EL CISTER

Hacia fines del siglo XI, Cluny tenía esparcidos por Europa cerca de diez mil monjes en numerosos monasterios. En algunos de estos existía gran opulencia y tenían grandes posesiones. Los monjes habían aceptado cargos importantes incluso el Papado, y de hecho ejercían gran influencia sobre Reyes y Emperadores cristianos.

Ante esta situación, hubo grandes intentos de reforma con predicadores que se retiraron a lugares solitarios a instituir congregaciones benedictinas para observar una regla más rigurosa.

Uno de estos monjes fue Roberto de Molesne, prior de Saint Ayoul, que con trece compañeros, eligió un lugar cercano a Dijon denominado Citeaux, dicho en latín Cistercium, para erigir un nuevo monasterio en el año 1098.

Unos años más tarde ingresa en Citeaux, el noble borgoñés Bernardo de Pontaines que junto con treinta caballeros habían decidido abrazar la vida monástico. Esta nueva reforma se estabiliza y comienza a difundirse. En 1115 este monje que llegaría a ser San Bernardo, fundó en Clairvaux, el castellanizado Claraval, un nuevo monasterio del cual seria su abad hasta su muerte.

En esta misma época son fundados los monasterios de Morimond el de La Ferté, y el de Pontigny, todos ellos cabezas de esta nueva Orden. La difusión es tan rápida que a mediados del siglo XII existían en Europa cerca de 200 abadías.

Por directa influencia de San Bernardo, la reforma cisterciense penetra en España, y desde el Monasterio de Morimond esta se difunde por Navarra, Aragón y Cataluña. En 1140 el Rey Alfonso VII ofrece al abad de L’Escaladieu una donación territorial y se establece el monasterio de Fitero.

Desde el principio esta reforma impone de nuevo el trabajo en la vida de los monjes y restaura la autonomía básica de los antiguos monasterios, con el fin de evitar la supremacía política que tenía Cluny, y para ello se reparten las áreas de influencia de cada monasterio matriz.

Como prueba de ello tendremos en la península que mientras en el Noroeste incluyendo a Portugal, los monasterios son afiliados a Claraval, en las regiones del Norte y Centro lo están con Morimond.

Se eligen territorios recién conquistados al Islam, y sin colonizar para la construcción de nuevos monasterios, con diferencia bien clara con los cluniacenses que estaban asentados principalmente en los Pirineos.

En lo referente a la espiritualidad se puede decir que el Císter se reafirma en la tradición cluniacense y continúa en la devoción a la humanidad de Cristo y en la veneración a la Virgen, impulsada principalmente por San Bernardo, de la que es su devoto por antonomasia, como muestran los grandes versos que le dedicó.

Real Consejo

Real Consejo de las Ordenes de Caballería
de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.

Orígenes:

El principio claro del Real Consejo de las Órdenes es incierto. No se conoce un documento fundacional, si bien se tiene certeza de que existía ya a principios del S. XVI. Es a partir de 1523, cuando las Órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara quedaron incorporadas definitivamente a la Corona de Castilla, cuando el Consejo de Ordenes quedó consolidado.

Funciones:

El Real Consejo desde sus comienzos por un lado trataba los asuntos espirituales de las Órdenes, y  por otro lado actuaba en nombre del Rey como Administrador Perpetuo a quien representaba. Las atribuciones del Consejo eran: tratar los asuntos de gracia y patronato real, los asuntos de gobierno, la administración de justicia; y la admisión de Caballeros y Religiosos. Con el paso del tiempo la institución se transformó, pasando a ser fundamentalmente un órgano de calificación, control y representación de la nobleza española.

Fines Actuales:

El Real Consejo de las Ordenes Militares  tiene los mismos fines que siempre han tenido estas, la Santificación Personal, el Culto Divino y la Defensa de la Fe, añadiéndose además los fines Histórico-Cultural y Benéfico-Social.

Entre otras funciones organiza los actos religiosos en común de las cuatro Ordenes, se encarga de labores administrativas e institucionales; ejerce el patronato de sus fundaciones, y despacha las solicitudes de pretendientes a hábitos de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.

Con casi cinco siglos de historia, el Real Consejo de las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, tiene una vocación eminentemente Católica, organiza retiros espirituales, celebra las festividades más señaladas, concede becas a seminarios y presta asistencia a los Conventos de Madres Comendadoras de Santiago y Calatrava.

Bula Papal del Nombramiento Obispo Prior OOMM 2016Desde la constitución del «Priorato de las Ordenes Militares» en 1875 (Bula «Ad Apostolicam» de Pio IX), el Obispo Prior de las cuatro Ordenes Militares, nombrado por su Santidad el Papa, es quien asume los derechos y obligaciones que le son inherentes al cargo. Monseñor Gerardo Melgar Viciosa, Obispo de Ciudad Real, es el actual Prior de las cuatro Ordenes Militares por nombramiento pontificio (Bula Papal) de 8 de Abril de 2016.

Anualmente en la festividad del Corpus Christi, S.A.R. D. Pedro, Presidente del Real Consejo, hace entrega al Obispo-Prior de cuatro becas destinadas al Seminario de Ciudad Real.

Uno de los pilares ideológicos del Real Consejo es la fidelidad hacia la Corona Española, como fuente de convivencia y signo de identidad, entre los españoles a lo largo de su historia, siendo actualmente S.M. el Rey Don Felipe VI el Gran Maestre y Administrador Perpetuo de las cuatro Ordenes.

La tradicional vocación militar del Consejo, hoy en día, queda patentemente reflejada con el Hermanamiento con la Guardia Real y con acuerdos de colaboración con el Instituto de Historia y Cultura Militar.

Como fin asistencial se ostenta el patronato de las fundaciones Real Hospital de Santiago y Lux Hispaniarum.

En el ámbito cultural realiza congresos y ciclos de conferencias sobre la Órdenes.  En los últimos años ha efectuado  convenios de colaboración con el Instituto de Estudios Manchegos  de Ciudad Real y con la fundación Patrimonio Benéfico Marques de Dos Aguas de Valencia, editando diversas publicaciones.

El Real Consejo custodia y aumenta su archivo y biblioteca, contribuyendo a crear una nueva fuente documental para futuros historiadores. También con vistas a conservar el patrimonio monumental relacionado con las Ordenes Militares se esfuerza en conseguir ayudas públicas y privadas para su restauración y mantenimiento.

Finalmente como nota característica hay que destacar que mantiene vivo el patrimonio espiritual e histórico heredado de nuestros mayores, conservando y dando mayor esplendor a la nobleza española.

Montesa

» Orden de Montesa
Orden de Caballería de Montesa

Fundada en año 1317

Bienvenidos a la Web oficial de la Orden de Caballería de Santa María de Montesa y San Jorge de Alfama (en lo sucesivo Orden de Montesa).

Esperamos que la información que va a obtener en su consulta, sea de su interés y utilidad

Orígenes:

La orden de Montesa fue creada mediante Bula de S.S. el Papa Juan XXII en 1317, a solicitud del Rey de Aragón Don Jaime II.

Los fines de la Orden son, desde su fundación, la Defensa de la Fe, el Culto Divino y la Santificación personal; los cuales se complementan en la actualidad con dos actitudes de vida y conducta para la Orden y sus miembros, que son el fin Benéfico y Social y el Histórico Cultural.

Capitulo en 1925 en Valencia

» Real Consejo.

Valencia 1925

Capítulo de las Ordenes de Caballería realizado en  la Iglesia del Temple (Orden de Montesa)  en Valencia en Abril 1925, celebrando los Oficios de Semana Santa.

De izquierda a derecha

  1. D. Jesus Manglano y Cucalo de Montull, Barón de Terrateig
  2. D. Luis Gómez de Barreda y de León
  3. D. Carlos Corbí y Orellana
  4. D. Vicente Soler Zacares
  5. D. Juan Contreras y López de Ayala, Marqués de Lozoya.
  6. D. Vicente Calatayud y Enriquez de Navarra
  7. D. Carlos Soler y Aracill, Marqués del Campo.
  8. D. Antonio Mercader y Tudela, Marqués de Malferit.
  9. D. Antonio Gómez de Barreda y León.
  10. D. Joaquín Manglano y Cucalo de Montull, Barón de Carcer.
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